Dos factores para el éxito

El objetivo de un buen líder es conseguir que el equipo trabaje de manera efectiva tanto individualmente como grupal. Su figura es clave para que el departamento funcione. Por ello, el líder debe

1.Fijar metas y expectativas es imprescindible para que los equipos trabajen unidos con un objetivo común:  Por eso, se vuelve imprescindible que un líder les trasmita a sus equipos cuál es la misión, la visión y la estrategia.

2. Invertir en las personas:  Las personas con cualidades de liderazgo son capaces de reconocer las habilidades especiales y saben cómo utilizarlas en beneficio de la empresa.  

3. Potenciar el talento: Es importante crear planes de carrera para cada una de las personas que trabajan contigo.

4. La comunicación, clave para liderar de forma efectiva: La clave es comunicar con transparencia, de manera clara y concisa.

5. Escucha activa: La escucha activa implica observar y preguntar, flexibilidad y confianza, apertura y firmeza.

6. El entusiasmo y el espíritu de superación: Motivar e inspirar a sus empleados y fomentar su entusiasmo por los proyectos es una de las habilidades más importantes y la clave del éxito. Los empleados motivados son buenos empleados.

7. Predicar con el ejemplo: Albert Einstein dijo que “el ejemplo no es la mejor manera de enseñar, es la única” y esta frase, cobra especial sentido cuando se habla de la relación entre un líder y su equipo.

Es cierto que las cualidades que tiene un buen líder son universales: buen juicio, integridad y empatía, y que con la globalización se ha llegado a una puesta en común de formas de liderar y tendencias que se siguen en todo el mundo, pero sabemos que cada región tiene formas diferentes de socializar y trabajar.

La Cultura en realidad representa las reglas no escritas de cómo las cosas realmente suceden en una organización. Es la manifestación de los valores compartidos, de las creencias, de las asunciones escondidas que moldean la forma en cómo el trabajo se hace y cómo las decisiones se toman. Es la forma en como una organización como un todo responde a los estímulos externos.

La cultura tiene un poderoso efecto en los resultados del negocio, ayudando a construir o a romper incluso la estrategia más perspicaz o a determinar el rendimiento de los ejecutivos más experimentados. Puede fomentar la innovación, el crecimiento, el liderazgo del mercado, el comportamiento ético y la satisfacción del cliente. Por otra parte, una cultura desalineada o tóxica puede erosionar el rendimiento del negocio, disminuir la satisfacción del cliente y la lealtad y el compromiso de los empleados.

Una empresa que tiene una Cultura de Liderazgo es aquella en la que se cometen errores constantemente porque existe apertura a las equivocaciones y es justo ahí cuando se mide el progreso de las organizaciones.

Los 3 pasos para crear una cultura de liderazgo son bastante sencillos:

  • Lo primero es trazar un objetivo a largo plazo que sea ambiciosos y para identificar quiénes son las personas con alto potencial de liderazgo.
  • El segundo paso es establecer planes concretos con metas alcanzables, debe ser algo realista para que las personas puedan visualizar cómo llegarán a cumplirlas.
  • El tercer paso y el más importante es la accountability; hacer responsable a las personas del equipo para hacer que se sientan parte de los pequeños proyectos que constituyen los objetivos a largo plazo.

Tener un propósito como organización, unos valores compartidos hace de la cultura corporativa un valor diferencial, uniendo liderazgo, estrategia y personas. La cultura corporativa será una gran fortaleza de la organización en la medida que esté alineada con sus objetivos y estrategias, de lo contrario podrá convertirse en su principal debilidad.

Es la responsabilidad del líder defender los valores y las creencias de la cultura organizacional, a través de sus acciones y decisiones. Esta forma de actuar hace posible la ejecución de la estrategia. La cultura corporativa, el liderazgo y la estrategia son los tres componentes requeridos para dirigir a la organización hacia la excelencia, por lo que deben estar en sincronía para una relación de trabajo efectiva.

Un líder que no se alinea con los valores de la organización, que no actúa en concordancia con ellos o que no los defiende puede encontrar obstáculos que afectan su capacidad para impulsar los resultados. Un liderazgo pobre puede reforzar valores, comportamientos y actitudes incongruentes, crear interferencias que pueden dar como resultado una cultura tóxica y propiciar un conflicto entre la imagen de la organización y su forma de operar.

Los dos factores para el éxito, el liderazgo y la cultura, deben de empoderar a todos los ámbitos de la empresa y ser capaces de que cada uno de los miembros de la organización puedan:

“Sentir que el proyecto le pertenece a cada una de las personas de la empresa”

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