Silos Organizacionales

En un contexto empresarial, un silo se define como un departamento, un sistema u otro tipo de proceso que funciona de forma aislada respecto al resto de la empresa. Pero no tiene por que ser un aislamiento total. Puede darse el caso de que una forma clave esta desconectada del resto de la empresa.

Aun así, los silos de cualquier tipo pueden destruir empresas desde dentro como si las estuvieran descomponiendo. Por ello es importante que el talento, fluya dentro de las organizaciones, que los equipos sean capaces de compartir su conocimiento, de aprender unos de otros, evitando así el temido efecto silo en las empresas.

Se conoce como efecto silo aquella situación que se produce en determinadas empresas cuando los distintos departamentos o áreas que constituyen el negocio funcionan de forma aislada, sin que exista transferencia entre los mismos. Y no se trata de un hecho puntual ni marginal…

Los silos son característicos de una excesiva y mal equilibrada visión vertical de la organización. El “efecto silo” frecuentemente imposibilita que las cuestiones interdepartamentales se resuelvan a niveles medios o bajos. Los problemas se elevan a lo alto del silo para su resolución por los directores. Se genera la necesidad de un “extra” de control y los costes de coordinación aumentan.

El efecto silo aparece cuando los problemas y el día a día de las organizaciones no se resuelven a niveles medios o bajos, sino que se elevan a la cúpula para que sean los máximos responsables quienes encuentren una solución. El problema emerge cuando aparece la mentalidad de silo, que provoca que distintos subsistemas (verticales, horizontales, geográficos o demográficos) dentro de la organización, no quieran compartir información entre sí.

Si no se es consciente del problema, con el tiempo todas las organizaciones tienden a fragmentarse en silos. Es común encontrarse una fuerte mentalidad de silo en grandes organizaciones, que repercute en una comunicación interna lenta y burocrática, y en una marcada falta de empatía entre sus empleados.

La necesidad de romper los silos parece evidente. Una buena forma de hacerlo consiste en una combinación de dotar una visión común a toda la compañía, procurar colaboración y coordinación interdepartamental, y lograr que las personas de distintas áreas empaticen con las realidades que se viven en otros silos.

1. Visión común. Visualizar prioridades y objetivos estratégicos de toda la compañía es clave. Promover una mentalidad orientada al cliente a través de una comunicación constante e inclusiva, proporcionará un foco común donde fijar nuestros objetivos.

2. Coordinación departamental. Este punto es, con diferencia, el más difícil de abordar. Pero también el más transformador desde la óptica de la cultura organizacional. Obviamente, no hay recetas universales, ya que cada organización es distinta.

3. Cultivar la empatía. No hay nada como sentir en la propia piel los problemas de otro para entenderlos de verdad. Se dice que la empatía es la capacidad que tenemos de ponernos en los zapatos del otro.

Cuando miramos la causa de los silos, casi siempre es el resultado del liderazgo. Si un equipo ejecutivo no se centra en los objetivos generales de la empresa, es poco probable que pueda lidiar con los silos de información de manera eficaz. No obstante, una vez que el liderazgo se adhiera a la visión unificada de la empresa y se comprometa con el concepto de comportamiento colaborativo y trabajo en equipo multidisciplinario, los equipos seguirán el ejemplo. Los equipos multidisciplinarios no solo promueven diferencias positivas de opiniones y la colaboración en equipo entre tus empleados, sino que también ayuda a reducir los costes y las rupturas en contexto.

Es comprensible, la vida de un negocio es compleja y las relaciones profesionales presentan retos importantes. Aunque muchas organizaciones hablen de misión, visión, valores, trabajo en equipo, al llegar el momento de la verdad hay frenos que impiden la movilidad. La resistencia al cambio, las estructuras burocráticas, los cotos de poder, el efecto silo hacen que las empresas sean organizaciones rígidas.

En tiempos recientes, nos hemos dado cuenta de la necesidad de romper los silos y que la agilidad es una potencialidad inherente. Y por ello las empresas deben ser capaces de observar y analizar logran entender el meollo de los problemas, aprenden a resolver y adoptan políticas creativas que le sean útiles a los negocios. Dicho con otras palabras, la agilidad es hija de una mente creativa y un cerebro razonador. Tiene que contar con un enfoque y una perspectiva general y también con intuición y emoción.

Con una única fuente de información, se requiere menos tiempo para que los líderes y sus respectivos equipos trabajen. Por ello, cuantos menos silos de información, mayor es la oportunidad de hacer crecer estratégicamente las oportunidades futuras. 

» Solos podemos hacer poco, juntos podemos hacer mucho»

Hellen Keller

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