Silencio espacio de sabiduría

El silencio es el mejor sitio para ser tú mismo. Allí, aislado de cualquier sonido, es cuando te despojas de la coraza que te protege de los demás o de ti mismo, de tu propia apariencia, de la imagen que siempre quieres transmitir. Cuando estás con alguien siempre tratas de mostrar tu mejor cara, de responder a las mejores expectativas de tu interlocutor. Y entre palabra y palabra, corres el riesgo de dejar de ser tú mismo.

El silencio no es solo sinónimo de desconocimiento o de desconfianza. El silencio también es sinónimo de espacio, de reflexión, de respeto y, sobre todo, de sabiduría. El silencio inteligente es sinónimo de pocos perjuicios y menos complejos.

Escuchar el silencio es la mejor manera de encontrarse contigo mismo, con tus virtudes y tus defectos. Disfrutar el silencio es el paso previo para conocerte y empezar a hablarte sinceramente.

El silencio es el espacio donde ocurren las cosas mas importantes de esta vida. El silencio es el hilo conductor del conocimiento de uno mismo, esa charla sobre ti mismo y sobre quien eres sin necesidad del análisis o la aprobación de otros. También es el origen de las reflexiones y las grandes ideas, pero sobre todo es el entorno adecuado del intelecto y el aprendizaje.

Aprender a disfrutar del silencio no es tarea fácil. Puede que tu mente no este preparada para ello y suja algún temor, como el miedo a sentirte solo. Es lógico. Tu mente se ha acostumbrado a evitar el silencio, tapándolo con el ruido constante, de cualquier tipo. El silencio da miedo, es incómodo, y muy embarazoso con uno mismo y con los otros. El silencio es difícil de gestionar y deja mucho espacio a quienes nos rodean. Eso para los que necesitan tener el control de todo es complicado.

Por eso el desafío de buscar el silencio no es fácil; pero si se descubre y se sabe disfrutar, la recompensa es inmensa. El silencio es el gran enemigo del ego y la omnipresencia y el valedor de la confianza en uno mismo.

Pero las ventajas de crear espacios o entornos sin ruidos no se quedan ahí:

  • Disminuye el estrés. La reducción de los niveles de cortisol en la sangre y la adrenalina permite relajarnos más y reducir la fatiga. Según un estudio publicado en la revista Heart en 2006, dos minutos de silencio alivian la tensión en el cuerpo y el cerebro. Los expertos lo atribuyeron a cambios en la presión arterial y la circulación sanguínea en el cerebro.
  • Beneficia la química del cerebro. Dos horas de silencio podrían crear nuevas células en la región del hipocampo, un área del cerebro relacionada con el aprendizaje, el recuerdo y las emociones, según un estudio publicado en Brain Structure and Functions.
  • Mejora el sueño y disminuye el insomnio. Buscar ciclos de silencio a lo largo del día beneficia el sueño. De ahí la importancia de relajarnos antes de acostarnos.
  • Disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas. Numerosas investigaciones han relacionado el ruido con un aumento de las enfermedades cardíacas. La OMS ha llegado a comparar la contaminación acústica como una “plaga moderna”.
  • Aumenta la creatividad y el aprendizaje. El silencio nos ayuda a restaurar los recursos cognitivos, nos permite estar un tiempo tranquilos y reflexivos y aumenta nuestra creatividad. Podemos pensar y reflexionar más profundamente, aprovechando emociones e ideas que de otra manera no tendríamos.

Este mundo donde cualquier persona habla de todo y un mundo donde los que vivimos en él, nos medimos casi por el número de palabras aportadas; para mí, y en este contexto, cada vez toma más sentido y suma más valor aquella persona que no necesita hablar para ser respetado. Aquella persona que maneja tan bien sus silencios que genera expectación y que cuando rompe a hablar, quien le escucha, atiende a todas sus palabras

El silencio es un recurso fundamental que tiene la propiedad de conducir adecuadamente el proceso de la comunicación oral, haciendo posible un mejor entendimiento y un diálogo más eficaz entre las personas. Constituye una habilidad de saber escuchar, y posibilita una actitud comunicativa favorable en el proceso de la comunicación y del aprendizaje

El arte del silencio es un arte tan importante y tan poco conocido, y esto consiste sencillamente en el arte de callar. Al respecto, Cohen menciona que “el arte de callar, así como el modo de entender y apostar por el buen uso del silencio, se debe comprender desde los parámetros de la comunicación y del aprendizaje”. Esto quiere decir que no se puede hablar del silencio si no se habla de la palabra. Al tratar el silencio se debe reflexionar sobre la comunicación oral, es decir de los actos del habla y viceversa; sólo así se podrá comprender ese gran todo que es la comunicación y ese lenguaje que caracteriza y personaliza al ser humano.

Los silencios de la gente mayor son silencios inteligentes, silencios amables y silencios generosos. Siempre dejan un hueco a otros para hablar de cosas que ellos conocen mejor que ninguno. Profunda admiración a ese tipo de personas que vivieron, viven y vivirán sin el complejo del “y yo más» siendo espectadores del atrevimiento

» El discurso es plata, pero el silencio es oro».

Muhsin Al-Ramli

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